En 1932 finalizó una etapa de adaptación del Club que comenzó a finales de los años veinte, culminando con el ascenso a la Primera División por derecho propio y como campeones. Sin embargo la Directiva Verdiblanca que presidía D. José Ignacio Mantecón opcionó por incluir nuevos elementos que garantizaran la permanencia del equipo en la Categoría recién estrenada. Para ello se confió en el nuevo entrenador, Mister O'Connell, adquiriendo asimismo jugadores caracterizados por su clase y entrega, tales como Areso, Urquiaga o Lecue. Tras una temporada finalizada en la zona media de la Tabla, bajo la llegada de D. Antonio Moreno Sevillano se mantuvo la misma estructura de bloque, a la que se añadieron refuerzos como Larrinoa, Unamuno o Aedo, consolidándose como un equipo que marcó la culminación de la gran etapa dorada de la Historia del Real Betis Balompié.
El 2 de septiembre de 1934 el Betis comenzaría la pretemporada homenajeando a los míticos Jesús Bernáldez y Enrique Garrido, en partido jugado contra una Selección Sevillana. Señalado fue que los jugadores llevaran brazaletes negros y la bandera bética luciera a media asta, en honor del que fue gran torero y presidente verdiblanco, Ignacio Sánchez Mejías, fallecido el 13 de agosto de aquel mismo año. En aquel partido hizo su debut el interior zurdo Fernández, que fichó procedente del Alavés, y que perteneció a la plantilla que consiguió la Liga, aunque con lo que tenía por delante sólo fue titular en dos partidos del Campeonato Regional y de la Copa. Lo cierto es que el Torneo Mancomunado fue para los verdiblancos bastante gris: se comenzó perdiendo en casa ante el Hércules, haciendo su debut Baragaño, otra de las nuevas adquisiciones de las que no llegaría a cuajar. El posterior desenvolvimiento en aquella competición continuó bajo el signo negativo, llegando a finalizar los béticos como penúltimos clasificados, conociendo en casa derrotas ante Hércules o Sevilla FC.
La primera Jornada de la Liga, pese a las previsiones de algunos sectores de la prensa que otorgaban al Betis el último puesto en la clasificación, significó el preludio de la obtención del título más importante que a la postre marcó la Historia del Real Betis Balompié, ubicándolo en el lugar privilegiado de aquellos que obtuvieron el Campeonato de Liga. La visita a Madrid significó todo un aldabonazo a los capitalinos, pues éstos poseían uno de los mejores conjuntos más sobresalientes de la Liga, plagado de internacionales, tales como "el Divino" Zamora en la portería, los defensas Quesada, Quincoces, y una delantera terrible formada por hombres como Lazcano, Sañudo, Hilario o Luis Regueiro. Así y con todo, el Betis realizó un sobrio encuentro basado en la inexpugnable defensa vasca de Urquiaga, Areso y Aedo, así como por una presión continua sobre el rival, que fue sorprendido por los verdiblancos al rematar el interior Rancel un rechace de Zamora, a los 7 minutos de juego.
Ante el Fútbol Club Barcelona los béticos tuvieron que sobreponerse no sólo al mal estado del césped del Patronato, sino también a un gol inicial catalán conseguido por Raich - aunque Rancel y Timimi desnivelaron el marcador- y a la expulsión de Gómez junto a la lesión de Larrinoa. Por todo, la defensa verdiblanca volvía a mostrarse incólume, esta vez ante la inoperante presión azulgrana. Los béticos habían pasado de ser terceros a segundos en la Tabla, e igualados con el entonces líder: el todopoderoso Athlétic de Bilbao.
La contundente victoria por 0 a 3 en Ibaiondo, ante el Arenas de Guecho, significó que por primera vez pupilos de Mr.O'Connell cazarían el primer lugar de la Clasificación y no la soltarían jamás. La prensa destacó la firmeza del trío defensivo, así como la labor de Simón Lecue surtiendo de balones a sus compañeros. La velocidad de los béticos Adolfo y Timimi convirtieron a base de contragolpes en un coladero a la defensa arenera. Por aquel entonces el guardameta Urquiaga era el menos goleado, con sólo un tanto encajado en tres partidos jugados; aquello fue el comienzo de una línea que llevaría al portero vasco en la obtención del Trofeo Zamora.
La racha de triunfos verdiblancos continuó durante las dos jornadas siguientes: Valencia y Donostia fueron derrotados en el Patronato sin grandes dificultades, lo que consolidó la posición bética en la Tabla. Sin embargo, los Reyes Magos regalarían carbón a los de O'Connell con la primera derrota de la Temporada, sucedida ante el propietario del Metropolitano, el Athlétic de Madrid, por 4 goles a 2. Afortunadamente, Madrid y Barcelona perdieron en sus respectivos desplazamientos, en San Mamés y Casa Rabia, respectivamente. Los rojiblancos madrileños fueron superiores en todo momento y gracias a este triunfo lograron salir momentáneamente de los puestos de descenso.
Emilio Sampere, el entrenador verdiblanco que consiguió las hazañas de llevar al Betis a jugar su primera Final de Copa y de ascender al Club a la Primera División era por entonces el preparador del Oviedo, rival de los del Patronato en la Jornada Séptima. Los ovetenses contaban con la conocida por aquel entonces "delantera eléctrica", que a excepción de Herrerita, formó en el Patronato con Casuco, Gallart, Lángara, Alonso y Emilín; una de las mejores delanteras de España que se enfrentaba a una defensa bética -la menos goleada-, que sólo pudo encajar un gol por mediación de Lángara a través de un golpe franco. Sin embargo el 2-1 final hizo justicia para los béticos, que por aquel entonces ya empezaba a ser considerado por los críticos futbolísticos como un aceptable candidato para la obtención del título final.
Tras arrancar un empate en el terreno del combativo Español de Barcelona, y una semana antes del partido contra los leones, la tabla clasificatoria nos mostraba a un Betis en primer lugar, con un punto de ventaja sobre el Real Madrid, quien a su vez visitaba Valencia. Por su parte, los vascos eran terceros, a dos puntos de los béticos. El Athlétic en aquellos momentos eran la escuadra más goleadora (25), mientras que los verdiblancos disponían del conjunto menos goleado con sólo 7 tantos en contra. Precisamente, tres días antes del partido, el 24 de enero, los defensas Areso y Aedo habían debutado con la Selección Española en Chamartin ante Francia (2-0 para los rojos) a las ordenes del seleccionador Amadeo García Salazar. Tras este choque el ABC de Madrid bautizó a los dos nuevos internacionales blanquiverdes como "nuevos y excelentes representantes de la Furia Española".
El Athlétic de Bilbao, pese a que acudía al Patronato con algunas bajas de cierta importancia, entre las que se encontraban Iraragorri y Gorostiza, era por aquel entonces un equipo temible y que nunca había perdido en terreno bético, imponiéndose con solvencia en sus dos visitas anteriores (1-3 y 1-5).
Mr.O'Connell presentó una alineación formada por Urquiaga; Areso y Aedo; Peral, Gómez, Larrinoa; Timimi, Adolfo, Unamuno, Lecue y Saro. Por su parte, Patricio Caicedo, entrenador de los leones, alineó a Blasco; Urbano y Oceja; Cilaurren, Muguerza y Roberto; Careaga, Gerardo, Bilbao, Bata y Mandaluniz.
La Primera parte fue de dominio vasco, destacando la labor organizadora de Cilaurren, aunque sus pases no se transformaron en ocasiones obvias. Aun así, el Betis tuvo dos oportunidades claras, fallando una Unamuno. En el segundo tiempo los béticos, ya con el viento a favor, se lanzaron al ataque, de tal manera que en ocasiones fueron hasta seis los delanteros verdiblancos sumados ante la portería de Blasco. El denodado cerco a la puerta del Athlétic dio sus frutos cuando, a falta de un cuarto de hora para el final, Lecue recoge un balón rechazado por la cabeza de Saro tras disparo de Peral y trasforma el gol de la victoria bética.
A la semana siguiente, el Betis Balompié volvió a dar el "do de pecho" arrasando al eterno rival, el Sevilla FC, en su propio terreno de Nervión. Baste recordar a Urquiaga; Areso, Aedo, Peral, Gómez, Larrinoa; Timimi, Adolfo, Unamuno, Lecue y Saro, fueron los once hombres que consiguieron un justo triunfo, logrado ante un ambiente hostil, y entre los que destacó Gómez, que anuló al impetuoso delantero sevillista Guillermo Campanal.
El 12 de febrero de 1935 finalizaba la Primera Vuelta de la Liga. Al frente de la Clasificación figuraba un Betis con 19 puntos (3 por encima del Madrid), y que acababa de vencer cómodamente al colista Racing de Santander en el Patronato. Sin embargo, poco tiempo habría para el descanso, pues a la semana siguiente se recibiría la visita de un Madrid perseguidor y dispuesto a por todo.
La tarde del 17 de febrero de 1935 el Campo del Patronato registró un lleno hasta la corcha, de tal manera que hasta la reventa subió las entradas de general siete u ocho veces el precio de taquilla. En la grada se comprobó la presencia del Seleccionador español Amadeo García Salazar.
Ante la superior demostración de conjunto por parte de los blancos, O´Connell planteó un partido basado en la fuerza y colocación de su pareja defensiva que, durante la primera parte, evitó las penetraciones madridistas. Mediado el segundo tiempo, Timimi regateó a dos contrarios y logró el único tanto del encuentro, pese a las continuas advertencias de Zamora a su defensa sobre el peligro del jugador canario. Tras el partido, en la crónica del periodista Antonio Olmedo se lanzaba una andanda más a la prensa capitalina "¿Alcanzará, el Betis al fin el glorioso título? Ahora, creemos que hasta sus más recalcitrantes detractores darán a esta pregunta una contestación afirmativa, aunque la condicionen".
Por fin, en el terreno barcelonista de Las Corts los béticos pasaron a sufrir por primera vez los avatares que les sucede a los equipos grandes. El público recibió a los béticos de manera deplorable y hasta vergonzosa, llegándole a lanzar a los jugadores monedas de cobre. Larrinoa y Timimi no pudieron acudir a la cita, por lo que se recurrió a Pepe Valera, quien tuvo por fin la oportunidad de hacer su debut con la zamarra verdiblanca en el Campeonato de Liga, con tan sólo dieciocho años de edad. La reeestructuración del once bético colocó a Caballero, habitual interior, en el centro del campo. Por su parte, el Barcelona, por aquel entonces muy distanciado de la cabeza de la Clasificación, se jugó el todo por el todo y cuajó un excelente encuentro, sin dar tregua a los de O´Connell. El portero Urquiaga llegó a recoger hasta cuatro veces el balón de las mallas, mientras que los delanteros verdes se mostraron totalmente inoperantes.
En la siguiente Jornada, pese a que el público recibió a los del Patronato con una enorme salva de aplausos, a modo de desagravio por el comportamiento de los aficionados catalanes la semana anterior, el equipo dio continuidad al bache en que parecían haberse sumergido, empatando a cero ante el Arenas de Guecho en un partido desastroso. El crítico del decano de la prensa sevillana, "Mirón", llegó incluso a sugerir que se multase a los jugadores. Pese a todo, el colegiado del partido, el Sr. Canga Arguelles anuló un gol a Unamuno, creyendo que el pase de Saro había salido fuera de la línea de banda. Tras el traspiés verdiblanco, el Madrid no pudo recortar su desventaja de tres puntos porque empató a dos goles en el Metropolitano ante su eterno rival, el Athlétic.
El terreno de Mestalla fue la última derrota de los béticos en esta Liga. El Valencia fue justo vencedor del partido, pese a que Unamuno adelantó a los de O'Connell en el marcador, gracias a la labor realizadora del delantero centro valencianista Vilanova, autor de dos de los tres goles mestallistas.
Sin embargo la reacción bética tenía que llegar. Cuatro victorias consecutivas mantuvieron al conjunto verdiblanco en el liderazgo a falta de sólo tres jornadas para el final. Donostia (2-4), Athlétic de Madrid (2-0), Oviedo -con su delantera "eléctrica" prácticamente al completo- (0-1) y Español de Barcelona (5-0)- la mayor goleada conseguida en el Patronato-, fueron las victimas de la briosa reacción del conjunto blanquiverde, el cual se encaminaba hacia la consecución del título.
Pero quedaban todavía dos escollos que librar: por una parte, la salida a San Mamés se consideraba decisiva. El Athlétic de Bilbao, vigente Campeón de la Temporada anterior sin posibilidades matemáticas de renovar el título, puso desde un primer momento cerco a la portería de Urquiaga, mediante un bombeo constante de balones. Pero los béticos mantuvieron su puerta a cero, aguantando un chaparrón que duró prácticamente todo el partido. Sin embargo, la única nota negativa fue la victoria de los merengues ante el Valencia, en Chamartín, que conllevó la igualada a 31 puntos entre madrileños y sevillanos, aunque con el Betis por delante gracias al golaverage.
El 21 de abril de 1935, el Betis tropezó de nuevo en casa, esta vez ante un eterno rival que como de costumbre le puso las cosas difíciles a los verdiblancos en su feudo del Patronato. Afortunadamente, el Madrid cayó derrotado en las Corts por 5 goles a 0, y el punto conseguido por los béticos sería casi determinante para la consecución del título, una semana después en Santander.
La semana previa a la Jornada última de la Liga 34-35 estuvo llena de todo tipo de rumores para el partido del 28 de abril. "El Heraldo de Madrid" anunciaba a mediados de semana que la Entidad blanca entregaría mil pesetas a cada jugador del Racing de Santander si éstos conseguían derrotar al Betis. Pero ni aún así hubo manera de arrebatar el título a los verdiblancos, que alineándose con Urquiaga; Areso, Aedo; Peral, Gómez, Larrinoa; Saro, Adolfo, Unamuno, Lecue y Caballero, arrasaron al Racing obtuvieron la primera y única Liga en la Historia del Real Betis Balompié. Los goles blanquiverdes fueron conseguidos por Caballero -2- y Unamuno -3-, logrando así un 0-5 histórico. Sevilla, en plena Feria de abril se lanzó a la calle a festejar el título. Mientras, en los locales de la Secretaría del Athlétic, los béticos se fotografían con la Copa recién obtenida.
En la Secretaría Bética, durante los días más inmediatos al histórico momento, se recibieron numerosos telegramas de felicitación, destacando entre los primeros el del FC Barcelona y del Sevilla FC. Por su parte, el Teniente de Alcalde, Sr. Bermudo, anunció la pronta llegada de la expedición bética para la tarde del martes día 30. Así pues, aquel día una caravana de vehículos que estaba rodeada por una muchedumbre, con el autobús del Equipo, el "Flecha Verde", se encaminó hacia el Ayuntamiento a través de la Puerta de Jerez. El acontecimiento de tal magnitud favoreció a que muchos establecimientos cerraran sus puertas por la tarde para recibir a los campeones.
En los días sucesivos se sucedieron toda clase de festejos y actos conmemorativos, como la Recepción Oficial del Ayuntamiento, sucedida el 2 de mayo, o la cena organizada en el Hotel Andalucía Palace (Hoy Alfonso XIII) por parte de la Tertulia Bética.
Sin embargo, a los pocos días de finalizar la Liga, el Betis se embarcó en el Campeonato de Copa, donde no se pudieron reeditar nuevos éxitos. Aunque las primeras eliminatorias fueron un paseo militar (inclusive se eliminó al Athlétic de Bilbao, venciéndole en ambos terrenos -3 a 1 y 1-2-, el Sabadell, que fue a la postre finalista de esta edición de la Copa de España, apeó a los béticos del Torneo del K.O. en Cuartos de Final. Se había entendido que el Betis había dado la "espantá", sin embargo aquella eliminación pudo ser un preludio de la mediocre Temporada posterior.
Habría que entender que en 1935 finaliza el principal período de esplendor en la Historia del Club. Tras la Temporada, el Presidente Moreno Sevillano anunció el "cansancio" de la directiva del Título, dándose pié a la entrada de nuevos hombres para que gobernaran la nave verdiblanca.
Bajo la llegada de un nuevo Presidente como fue el doctor D. Francisco Navarro López se conllevó el traspaso del entrenador Mr.O´Connell al FC Barcelona, junto con Pedro Areso, Simón Lecue. Como trasfondo, una crisis económica, ocultada hasta final de una Temporada en que se mantuvo al resto de figuras, reforzados básicamente por hombres bastante inexpertos en la Categoría, procedentes algunos del Betis Amateur, como Paquirri, Aurelio, Cornejo, o el mismo Valera, que en la Campaña anterior apenas o nada participaron. Antes del Campeonato de Andalucía se fichó al entrenador británico Mr. Charles Slade con quien se viajó a Italia para jugar contra la Ambrosiana Inter (Inter de Milan), pero no llegó a comenzar siquiera la Competición pues fue sustituído por Andrés Aranda, quien realizó todo el Ejercicio como técnico; un conocedor del Club y de la casa, pero sin experiencia en Primera División y sin refuerzos contrastados, aunque se logró el Subcampeonato en el torneo Andaluz tras el Sevilla FC, rival que fue vencido en las dos ocasiones por los béticos por el tanteo de 2-1. Pero la Liga fue irregular y su final significó un 7º puesto en la Tabla, libre de apuros pero fuera de toda aspiración mayor. La Historia ya no se repetiría y ni el Betis volvió a ser como antes.
La perspectiva histórica, así como la experiencia del momento actual, nos muestran claramente la necesidad de una renovación en la gestión, la cual debería sin lugar a dudas adquirir consciencia del enorme potencial histórico y humano que la Entidad Verdiblanca ha ido acumulando durante su más de un siglo de existencia, para canalizar adecuadamente estos activos en pos de colocar al Real Betis Balompié en el lugar que debe corresponder; todo ello sin renunciar jamás a unas aspiraciones que alguna vez nos puedan conducir a cuando menos emular la hasta ahora gesta más importante en la Historia del Club: el Campeonato de Liga de 1935.